SENSACIONES DE UNA LOCAL- MIRIAM HUMANES

MIRIAM NOS RELATA SU EXPERIENCIA DE CORRER EN CASA

Una edición más, tenemos el orgullo de compartir con vosotros, las sensaciones de los nuestros, que tanta alegría intentan trasmitir al resto de participantes sean del pueblo o no. Una de las bases de nuestra carrera es el ambiente, por ello queremos compartir de nuevo como lo vive en este caso una de las nuestras, Miriam Humanes,  a la cual felicitamos por el esfuerzo que le ha llevado finalizar este año la prueba y por este sincero texto que esperemos que os guste.

 

Me despierto con un lejano hilo musical, miro el despertador, las ocho y diez. Abro las ventanas y una jota se cuela llenando todos los rincones de la habitación. Las Cuatro Esquinas ya está señalizada, megafonía del Ayuntamiento en marcha y voces en las calles. Aparece un run-run interior, nervios.

Lo sé, hoy no es un día más, es un día especial. Desayuno, preparo mi flamante equipación a estrenar del “Team Alcaine” entre sonrisas, ilusión y nerviosismo.

Es la segunda vez que participo en la carrera y sólo con un único objetivo que me haría feliz, acabarla. Una lesión de rodilla arrastrada desde el verano me hace plantearme unos días antes si arriesgar o no. Miedo a ese dolor, a quedarme clavada.

Si, si ese “gusanillo del running” y el recordar lo que disfruté la primera vez que corrí la carrera, que ahí estaba de nuevo desempolvando las bambas. Bueno, también debo confesar que mi primo José Francisco conducía el coche escoba… buena compañía asegurada y a malas echaríamos unas risas.

Pocos minutos para la salida, reencuentro con compañeros del “Team” en la Plaza San Agustín, conversaciones chistosas sobre los estragos que hacen pasar los nervios, saludos de familiares, buenos deseos, fotos de grupo, nuestro fabuloso speaker Jorge Sanz ya calentando motores…

¡CHUPINAZO!

Junto con mi tío José Manuel (el que me mete en estos líos), Mar Arjones e Irene Arellano nos disponemos a pasar por el arco de salida los últimos del pelotón. A modo de filosofía los últimos serán los primeros, entre risas claro. Esos primeros pasos por la carretera ya auguraban que iba a ser un día de calor, un sol fuerte iba a derretir nuestra sombra.

Los enérgicos gritos del público al descender por la cuesta de Los Royales, transmiten una inyección de energía que ninguna barrita energética es capaz de sustituir. La subida de La Tejería con ese calor golpeando hace que algunos decidamos afrontar la ascensión caminando.

Suerte de los puntos de avituallamiento y de los voluntarios que dan agua acompañada de grandes dosis de estímulo y fuerza.

A orillas del río y ya en la Cuesta de San Ramón comienzo a sentir una profunda desilusión al ver que el cansancio y los pensamientos de abandono hacen mella en algunos compañeros. Los gritos de júbilo de familiares y vecinos me hacen vivir uno de los momentos más emotivos de la carrera y provocan que complete la subida llena de positividad.

Aún queda vencer Benicozar, el punto más alto del recorrido, un terreno no firme, pedregoso, que en la bajada pondría a prueba la resistencia de mi rodilla. ¡Increíble! Me cruzo a Gerardo, Jorge, Carlos, Ferran… y a las chicas Sofía y Sara ya de vuelta. ¡Más rápidos que el guepardo!¡Vaya nivelazo de corredores locales!

Coincido con mi tío José Manuel y el choque de manos no puede ser más fuerte. Me empieza a fallar la rodilla. Encuentro una fórmula perfecta para llegar a meta: andar, correr, parar y empezar. En bucle.

Disfrutando del bello paisaje de los Estrechos del Hocino, a pocos metros me esperaba esa sufrida cuesta que me llevaría casi al final de estos 12 km. A pie de carretera Sara Colomer me dedicó una gran sonrisa y animándome fuertemente me comunicó que llegaba la tercera local. La sensación de cansancio, calor, molestias hicieron no creerme esa posición. Imposible. El abrazo de llegada de Jorge, Carlos, compañeros de equipo, familiares… aplausos, gritos confirmaron e hicieron creerme  que tenía un hueco en el pódium.

¡Felicidad, absoluta felicidad, SOLO por llegar a la meta sana y salva! Esta carrera es espectacular por sus paisajes, sin palabras, pero es de reconocer que tiene un desnivel…

Mi enhorabuena a la organización, agradecimiento a todos los voluntarios, a los compañeros del “Team Alcaine”, familiares, vecinos y al resto de corredores de otras localidades por las charlas a mitad de camino y esos ánimos.

Mucha fuerza a todos los compañeros que no han podido acabarla este año, a aquellos que no han podido cumplir sus metas y mis mayores felicitaciones a aquellos que no tiraron la toalla.

¡¡¡El próximo año mucha más fuerza para todos!!! Y como no… bien alto …

¡VIVA TEAM ALCAINE!

Y a agujetas no me gana nadie ☺.

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